Me duele la cabeza, como cuando llorás, pero no estoy llorando, o aparentemente no, creo que por dentro un poquito, muy despacio desde hace un tiempo.
Pasa que no se si te diste cuenta que mes es. Y ya desde hace un tiempo que las fechas me persiguen y me quitan la ficticia tranquilidad emocional que me fabriqué.
Y justo cuando menos lo necesitaba, como siempre, decidiste venir a recordarme lo miserable que en verdad es todo esto en el fondo.
Estoy exagerando, pero como no exagerar, es tan extraño, ya pasó más de un año desde que estoy sola.
Están por pasar dos desde que empezó todo.
Y yo sigo teniéndolo en cuenta. Soy la única que lo tiene en cuenta, y no sé porque, es re tarado de mi parte, ese estado de espera a que nos pase algo bueno, no, no creo que sea eso.
Es simplemente el no poder dejar atrás, lo puedo dejar lejos, pero no perderlo. Me dicen que si te odio, porque todo el tiempo te maldigo, pero te maldigo porque me molesta tanto que me pase esto.
Soy la única perjudicada, y ya no hay más en mis manos para solucionarlo, hice todo lo que pude y lo sigo haciendo, pero en momentos como este no necesito ni cerrar los ojos para que se me caiga todo como si abriera la puerta de un placard mal ordenado, pero no es que esté mal ordenado, es que tiene demasiadas cosas y no las puedo tirar.
Hace como dos meses que no hablamos nada de nada, y apareces así, y así de fácil me cerras la garganta, y así de fácil parece que haces todo.
Pero en verdad, no se que es lo que te pasa, se que no tiene nada que ver conmigo, y no puedo hacer nada, porque vos no querés.
Pero ya que estoy, y estoy en un momento de debilidad, te recuerdo que SIEMPRE voy a estar esperándote.
Díganme lo que quieran, pero aunque ni yo lo quiera así, es la verdad.