lunes, 22 de septiembre de 2014

Inpreocupaciones

Se sabe por demás mi tendencia a preocuparme por cosas que no son importantes, gentes. Si, lo estoy, tal vez, o tal vez es inercia, porque en realidad siento que estoy demasiado despreocupada de todo.
Es como si me tuviese que esforzar para preocuparme, pero simplemente en el fondo sé que no me importa.
Sé que cuando escucho canciones que me gustan, es casi esencial relacionarlas con cualquier aspecto de tu vida, o cualquier persona dentro de tu vida. Últimamente me gustan muchas canciones, pero no las puedo relacionar con nada. De hecho me pongo a inventar escenarios en los que podría relacionarlas con algo, o alguien, o las tomo para tiempos pasados.
El problema es que ahora ya ni el pasado me revolotea como siempre. Me da miedo estar perdiendo todo.
Porque el no tener nada de eso que dicen las canciones, o mismo las series y las películas, y no hablo exclusivamente de canciones de amor, libertad y películas acarameladas, sino de canciones de desamor, tragedia y películas reflexivas. Pero justamente, no tener nada de eso, quedarse en el medio, o ni siquiera, imaginen un circulo, partido en tres, lo lindo, lo feo y lo ni fú ni fá, y afuera de ese circulo un puntito azul, bueno, esa soy yo. Mas nada que nunca.
Pido a gritos algo de que suspirar, algo sobre que llorar, algo que me de un motivo valido por el cual tengo pesadillas y me despierto con una hora de anticipación a que suene mi despertador, y luego de eso cada quince minutos hasta que me levanto.
Rodeada de amor por whatsapp y engaños cyberneticos, quisiera ir a tomar un café, en un café del lado de la ventana, y una charla mucho más larga de lo que tardo en tomar el café.