martes, 28 de abril de 2015

Era mejor a obscuras

Pensaba que venía en gris, ni tan tan ni nada nada, que venía simplemente, que no me acordaba tu cara, ni tu voz, y que ya no me importaba hacerlo. 
Que ya no tenía relevancia en mi presente si ibas o venías, ni que colectivos te tomabas y con quien.
Pensé que estaba mal, que abandonar mi luz blanca, me hacía alejarme. Que alejarme no quería estaba segura. Porque después de todo, que hay en mi vida si no es la luz que me enceguece día a día, o la obscuridad que no me deja moverme por no chocar contra las paredes que no puedo ver.
Pero ahora en algo así como medio minuto, por una pregunta al azar, por una pregunta de la que no estaba segura querer una respuesta, lo que yo pensaba que era gris, me dí cuenta que en verdad era negro, porque en la obscuridad me siento tranquila, nada me mueve y yo tampoco intento hacerlo, porque, es cómodo estar sentado, no necesariamente divertido, pero cómodo, nada de que preocuparse, no hay pozos en los que caer, ni paredes con las que chocar, ni muebles con los que golpearse el dedo chiquito del pie, nada de eso existe si no me muevo en esa obscuridad.
Me vino gratuita con mi nueva rutina, que no me da un respiro, ni para abrir las persianas, para que dejar pasar la luz si igual tengo que ir a dormir.
Hasta la luz más mínima, la del cargador del celular, la de esa rendijita que nunca se cierra del todo me mantiene en inquieta.
Y el despertador suena muy temprano, y los viajes son siestas, y yo odio las siestas.
Y el tiempo se va, y se va en esas siestas y no vuelve, y el tiempo se va en caminar por la ciudad buscando enfoques que pasan dos minutos después de que me fui.
Y el tiempo se va tratando de que los colores que mezclo sean los adecuados.
Y se va sin mi, y se va con vos. 
Y te fuiste con el tiempo.
No se nota cuando está obscuro, pero hoy tuve tiempo de abrir la persiana, y tuve tiempo de caerme en los pozos y chocarme contra las paredes, porque acostumbrada a la quietud me tropecé a pesar de poder ver con claridad, o justamente porque ví con claridad.
Y no se si quiero que vuelva a pasar esto, pero necesito un poco de eso que por ahora no puede darme otra persona. 
Decepción es que mi espera haya concluido para darme cuenta de que en ese lugar difícilmente pudiese encontrarte un remplazo.
Cuando tenga tiempo probablemente en vez de abrir la persiana te mande un mensaje desde la obscuridad, espero que logre darte suficiente lastima e indiferencia. 
Lo único que me saca un poco de todo lo gris y lo obscuro, lo único que le da una tonalidad azul a los días, es un chico a miles de kilómetros de distancia, una fantasía, un cuento de hadas que intento llevar a cabo, casi como hobby. Ojalá que a esta caperucita, la encuentre el lobo. 

Esto ultimo lo voy a contar así como viene porque me pone contenta y se los quiero refregar. 
Conocí a un chico coreano por Internet y nos hicimos amiguitos, es un chabon mucho mas maduro que cualquier otro que me haya interesado, y creo que es la clase de persona que me merezco, aunque es incierto porque no lo conozco del todo bien. Hay vagas posibilidades de que lo pueda conocer en persona en algún momento, y mientras es una chispa de algo por lo que emocionarse, cada vez que llega un mensaje nuevo, cada vez que dice algo simpático o adorable y cada vez que vamos descubriendo algo más. Me conseguí un Oppa de verdad. 

domingo, 26 de abril de 2015

Que alguien me diga que hora es, o mejor no.

Cuando uno quiere terminar con todo para alejarse, irse a dormir, e inevitablemente despertarse a la madrugada y no poder tener quince minutitos más. En esos momentos es cuando las cosas se traban, se tildan, se reinician.

Cuando es hora de olvidarse, los ojos se abren, los hombros duelen, y la gente hace mucho ruido.

lunes, 20 de abril de 2015

Que será de esta chica en medio de su nueva vida, o mejor dicho, al costado.

No son ni las once, y yo debería estar durmiendo hace un rato ya... Me levanto a las cuatro de la mañana los martes y los viernes, y a las cinco y media los lunes y los jueves. 
Paso casi la misma cantidad de horas viajando que cursando algunos días, aunque cuando llego por lo general tengo tareas que hacer. 
Igualmente no es una queja, estoy contenta, se podría decir, pero espero que pase rápido. 
Hasta ahora solo me hablo con una chica, que coincide en todas las clases, y hay un par mas que saludo por ahi pero nada. Los chicos son todos medios raritos o demasiado chaboncitos. Not interested in that. No detecté muchos asiaticos, menos lindos... Pero bueno, igualmente se podria decir que no tengo ni tiempo de pensar en chicos. Medio que está bueno estar ocupada, se me borran unos pares de preocupaciones sentimentales de la cabeza, solo vuelven como flashes efimeros, no tienen lugar para quedarse. 
No se que tanto me siento comoda con eso, con no poder pensar en las cosas que suelo pensar, me hace sentir un poco vacía. 
Creo que estoy un poco vacía, no tengo mucho que contar, ni tengo ganas de que nadie me cuente mucho. 
Lo que antes parecía ser certero que estaba buscando, de eso, ahora, solo queda una parte. Ahora ya no se lo que busco. Ahora medio que me perdí. 

el último día sofía me dijo "ésta juventud está perdida, 
me siento fuera de tiempo, me siento vacía, 
estoy tan vacía" 

Entre siestas incomodas en colectivos, música que no satisface mi corazón pero dispersa mi mente, estoy yo, o no estoy. 

Ahí en medio de una infraestructura caotica, y rodeada de gentes irrelevantes, ahí, justo en el costado izquierdo, estoy yo no existiendo. 

Ayuda...