Cuando uno quiere terminar con todo para alejarse, irse a dormir, e inevitablemente despertarse a la madrugada y no poder tener quince minutitos más. En esos momentos es cuando las cosas se traban, se tildan, se reinician.
Cuando es hora de olvidarse, los ojos se abren, los hombros duelen, y la gente hace mucho ruido.
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