martes, 18 de septiembre de 2012

La luna inspira...

La luna inspira, pero está noche se oculta bajo las nubes que casi parecen correr, y que nos dejan verte solo porque brillás como nada en el violacio cielo contaminado de resplandores artificiales de la ciudad...
Y el olor embriagante de los libros a los cuales les pesan las décadas llenos de notas musicales que aún no interpreté...
Los martes llueve, los martes son días de piano, los martes son días...
Pero volviendo a la luna... Es tan grande, y se cree tan pequeña, que se deja opacar por las malditas luces que ya mencioné...
La luna nos sigue a cada uno, pero no sigue a nadie, te lo hace creer por un tiempo, y después simplemente te deja, y uno solo puede conformarse con que va a estar, que va a seguir donde siempre, y que las vas a poder ver, desde lejos, como siempre debe haber sido, aunque por un tiempo la hallamos sentido tan cerca, llenándonos de su aliento tibio y helado al mismo tiempo...
La luna, parece tan dura, pero nos engaña... Siempre nos engaña, nos quiere lejos, nos engaña y nos quiere lejos, y es suave y nos quiere lejos y quiere a otros lejos pero también nos quiere cerca, pero nos engaña y se engaña, y nos quiere a todos lejos, tan lejos, y es suave, y se equivoca, y nos engaña y nos quiere lejos...
Y nosotros la queremos cerca muy cerca y que no nos engañe, y que nos vuelva a llenar de su aliento cálido y frío, cerca y lejos no...
La luna está atada al mundo de un hilo muy delgado, difícil de trepar, pero las malditas luces artificiales nisiquiera necesitan treparlo, porque esas luces de la cuidad la rodean y la atrapan, y la pobre cae en las redes arpías, y nosotros solo queremos trepar el hilo y cortarlo, y que nadie nunca pueda sacarnos de la luna, y que ninguna luz arpía la distraiga de nuestros brazos.
La luna se metió en lo más profundo de lo que sea que tenga adentro, podría ser un corazón, un alma, unos pensamientos, lo que sea, pero se enterró en mí, y yo la voy a observar desde donde pueda hasta que aprenda a trepar hilos y la valla a capturar.
Y le voy a decir a mi amada luna, que no importa cuan lejos me quiera, ni cuanto me engañe, ni cuanto me ciegue con su resplandor, ni cuanto me haga tropezar por mirarla cuando no debo, no importa qué... Siempre va a estar enterrada en mí, siempre va a ser especial, siempre voy a estar, así como ella siempre está pero no está...
La luna es lo más bello que jamás tuve tan cerca, y tan lejos...

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