sábado, 28 de marzo de 2015

Circulos que desorientan.

Días como hoy empiezan de una forma, me despierto con mi mejor amiga después de habernos desvelado con risas y suspiros cargados de cosas serias. Se hizo tarde, según ella, y le había prometido que la acompañaba a la casa, y lo hice, y se supone que se tenían que ir, pero en su casa se suponen muchas cosas. Así que fuimos a comprar, yo me compre para desayunar y ella para almorzar, y volvimos a su casa y me tome un café con leche con medialunas mientras su familia almorzaba. Soy como un anexo de su familia a veces, un poco distinta a todo lo que ellos tienen pero ya aprendieron que me gustan cosas raras y yo aprendí que nunca van a lograr mantener nada ordenado. 
Y que esto y que lo otro y ya eran como las cinco y eso a lo que ella "llegaba tarde" no se donde quedaba. Pero y vueltas y mas vueltas terminamos saliendo todos al mismo tiempo.
Yo había decidido que me quería ir a comprar una remera que había visto en palermo, estaba todo calculado, iba, la compraba y volvía. 
Pasé por casa antes y decidí llevar mas plata por las dudas de que viera una camisa linda porque tenía ganas de comprarme una camisa que vaya con mis sweaters.
Ahí me sentía como alguien que se vale por si mismo, como esos catorce cuadernos que con esfuerzo se convirtieron en ingresos, se transformaron en un regalo para mi querida amiga y en un regalo para mi misma, porque me estoy sintiendo un poco bajoneada ultimamente y la comida no me arregla, me huye.
Fui hasta allá, al lugar ese en especifico, me probé la remera que tan linda me parecía, no me gusto como me quedaba, era incomoda, no la compre. 
Salí decepcionada, y me encaminé a mis negocios favoritos, termine comprándome dos camisas que no puedo esperar tener la ocasion de usar. Me sentí realmente como alguien que quería ser, haciendo lo que quería hacer.
Volver.
Plaza Serrano es la pesadilla, ni siquiera merece llamarse plaza, es una suerte de plazoleta circular, con muchas calles que cortan en ella. Siempre me desoriento ahí, no me acuerdo cual de todas esas calles es la que tengo que seguir.
Casi inocentemente caminé, y caminé, y caminé, y no me sentí mas como alguien que se vale por si mismo, me sentí como un pollito perdido en un lugar obscuro, en el instante que me di cuenta que no estaba llegando a ningún lado conocido de algún modo ya se había hecho de noche, y por esos lados la gente dejaba de abundar.
Y me sentí perdida, y cansada. Y llamé a mi madre que me ayuda en estos casos, pero no estaba en casa, y no entendía donde estaba y mi padre hacia todo mas confuso, como siempre, y se confundieron y se alteraron de que estuviese perdida. 
No era para nada algo terrible, como mucho estaba a diez cuadras de donde había venido, pero padres.
Terminé caminando a donde la intuición me llevó, y mi madre me volvió a llamar para indicarme el camino cuando ya lo había encontrado por mi cuenta.
En estos momentos estoy enterrada en mi cama, enterrada entre sabanas y frazadas. Me siento tan cómoda así, enterrada donde no puedo perderme, donde solo puedo encontrarme, donde me encuentro mirando hacia adentro y me doy cuenta que me perdí dos minutos de la serie que estaba viendo por estar mirando hacia adentro. Hay tanto acá adentro, les juro que hay tanto. 
Y hay días que empiezan de una forma, y terminan de otra. 
Y el día de hoy termina cuestionándome.

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