Se puede salir por la puerta, bajar las escaleras, y caminar...
Me quiero ir, pero soy demasiado cobarde, temo de lo que pueda encontrarme, de aquello que pueda dañarme en el camino, temo encontrarme demasiado sola, solo conmigo no alcanza.
No alcanzo, no lo alcanzo, no llego a nada, doy vueltas, fijo metas, no llego a nada.
Las barreras son muchas, el despegue no se puede iniciar ahora, parecen faltar millares de kilometros.
Parece que carezco de tiempo, pero todavía ni alcanze el punto de partida, el reloj no empezó a correr, las horas no se suceden.
Late con una pequeña alteración ese bastardo, me pregunto porque, en el consultorio médico, cuando la doctora me manda a realizar un estudio por un pequeño soplo, yo no le doy una misera importancia, y no puedo despegar de mi mente el hecho de que me afectaran tanto las preguntas hechas hace unos instantes acerca de mi vida sentimental.
Fué como una decepción, a mi misma, un "la puta madre sos una tarada victoria".
Soy muy chica... no pasa más esto, la mayoría de la gente grande me dice que aproveche, aprovechar para hacer que? si no puedo hacer nada.
Yo no fumo, no bebo, no salgo de noche, no me meto en líos, cuando toca el timbre del recreo voy al aula.
Me dicen que me pare, me paro, me dicen que me siente, me siento.
Si hay una regla que quiero romper, que me encanta romper es...
... y me temo que me hiciste esperar demasiado creo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario